¿Solos? ¡Nunca!

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Romanos 8:31-32.

“¿Qué podemos decir acerca de cosas tan maravillosas como éstas? Si Dios está a favor de nosotros, ¿quién podrá ponerse en nuestra contra? Si Dios no se guardó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos dará también todo lo demás?”

La motivación que nos lleva a orar en ocasiones es el miedo, ya sea por temor a morir, por temor a la escasez, por temor a la enfermedad, por temor al desamparo, etc., cuando realmente deberíamos orar por tener una vida llena de bendiciones y de agradecimiento a Dios.

«La oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiese cometido pecados, le serán perdonados.» (Santiago 5:15 RV60)

Lo que nos debe llevar a orar es nuestra fe, dando por hecho que Dios traerá sanidad, traerá la provisión, traerá el empleo, traerá los grandes proyectos, etc.

Cuando conocemos a Cristo y lo hacemos nuestro Señor en nuestra vida, Nada nos puede separar de ÉL, porque Cristo es preeminencia en nuestra vida. Pero cuando Jesús no es el Señor de nuestra vida, cualquier cosa nos separa de ÉL. Nos tomamos la cerveza o nos fumamos el cigarro a escondidas de nuestra mamá o papá por temor a ellos, no por temor a Cristo nuestro tu Señor.

Tenemos que aprender a orar con fe, no con miedo. Todos estamos expuestos a tentaciones, pero para quienes Jesús es nuestro Señor, nada ni nadie nos podrá separar de Su amor.

Cuando el Apóstol Pablo afirma y pregunta: “Si Dios es por nosotros, ¿quién podrá ponerse en contra nuestra?” No nos está diciendo que no existirá nada en contra de nosotros. Por supuesto que habrá potestades y principados del enemigo en contra de nosotros, pero también nos dice Pablo «quién contra ti». No importa quién contra nosotros, porque Dios está con nosotros y no debemos temer, porque el mismísimo diablo ya está vencido, porque si Dios con nosotros, quién contra nosotros.

Si Dios está con nosotros, significa que ÉL es quien peleará por nosotros. Luego entonces ¿Quién contra nosotros?

No es que no suframos ataques, pues siempre los va haber, pero la victoria la tenemos ganada con Cristo Jesús.

El reto que tenemos es mantener la fe activa todos los días, creyendo que Dios hará, creyendo que Dios nos dará.

La enseñanza de prosperar es más espiritual de lo que creemos. Debemos creer que Dios todo nos lo puede dar. Todo. Pero primero tenemos que recibir a Su Hijo y estar total y plenamente conscientes que con Jesucristo Su Hijo ya nos ha entregado todo. ¿Qué padre entrega a su hijo crucificado y después no te quiere dar nada?

Pero tampoco podemos caer en lo opuesto de vivir la vida nada más por vivirla, venga lo que venga; eso no es vivir en fe, porque realmente no estamos valorando que tener a Cristo en nuestra vida es vivir en paz, es vivir en forma segura y plena. Si ya Cristo fue entregado por nosotros, indiscutiblemente con ÉL las demás cosas vendrán.

EL problema es que nuestra fe no la tenemos en la cruz (sacrificio eterno), nos gloriamos en cualquier cosa y no en la cruz. Cuando nos hace algo falta, tenemos que ir a la cruz, imaginarnos el sacrificio que Jesús hizo y pensar que si Dios entregó a su hijo, me puede dar aquello que nos hace falta.

Por eso si como dice la Palabra de que no escatimó ni a su propio hijo, no escatimará ningún gramo de oro, plata o cualquier cosa que necesitemos.

No hay nada en el universo que haya sido exaltado en lo sumo, sino Jesús. Si Dios nos dio lo más grande del universo, no nos dará de ahí para abajo. Si nos dio la vida ¿No nos dará la comida?

¿Dónde está nuestra fe? ¿Dónde la tenemos puesta? Muchos se oponen y se niegan a creer que el Dios de los “domingos” pueda traer cosas materiales a nuestra vida, porque se oponen, por ignorancia, a lo que a nosotros nos inspira a seguir adelante.

Reflexionemos: ¿De dónde ha salido todo lo que nos rodea? Por supuesto que de nuestra fe.

Yo no sé si ustedes creen que Jesús nos puede dar todo, pero yo sí lo creo.

¿Cuál es realmente la verdadera ganancia que hay en nosotros: la casa, el coche, el empleo, el negocio o la sanidad que obtuvimos por fe? Será eso, o la fe que hizo que obtuviéramos todo eso.

Dios les bendiga abundantemente.

 

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