Simplemente, hacemos un lado a Dios. (primera parte)

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Salmos 115:1-4 (NTV)
“No a nosotros, oh SEÑOR, no a nosotros sino a tu nombre le corresponde toda la gloria, por tu amor inagotable y tu fidelidad.
¿Por qué dejar que las naciones digan: «Dónde está el Dios de Israel»?
Nuestro Dios está en los cielos y hace lo que le place. Los ídolos de ellos no son más que objetos de plata y oro; manos humanas les dieron forma.”

Esta Palabra es clara y nos muestra que DIOS ES UN DIOS DE ABSOLUTOS:

TODO LO QUE DIOS QUIERE LO HACE: DIOS NOS PROTEGE, DIOS NOS PROSPERA, DIOS NOS SALVA, DIOS NOS SANA, DIOS NOS LIBERA, DIOS NOS FORTALECE, DIOS NOS ALIMENTA, DIOS NOS RESTAURA, DIOS NOS DA PAZ, DIOS NOS CONSUELA, DIOS NOS DA SABIDURÍA, DIOS NOS DA PACIENCIA, ETC.

Sin embargo, consciente o inconscientemente terminamos desviando nuestros sentidos y apoyándonos en personas u objetos que no tienen nada que ver con Dios nuestro Señor. Incluso, terminamos poniendo nuestra mirada y confianza en nosotros mismos.

Si Dios no tiene límites en lo que hace porque ÉL HACE LO QUE LE PLACE, entonces por qué no creemos que ÉL ES EL ÚNICO QUE PUEDE resolver en su TOTALIDAD nuestros problemas.

La razón es que NUESTRA CONFIANZA EN DIOS NO ESTÁ DEPOSITADA DEL TODO en ÉL, ya que desafortunada y constantemente la COMPARTIMOS con personas u objetos.

SIEMPRE ACTUAMOS APOYADOS EN OTROS O ACTUAMOS EN FUNCIÓN DE OTROS, llámese PERSONA U OBJETO, DÁNDOLE EL CRÉDITO A TALES Y NO PRECISAMENTE A DIOS.

Si leemos detenidamente en su totalidad el Salmo del día de hoy, nos daremos cuenta que NO SOLO HABLAN DE LA GRANDEZA Y SOBERANÍA DE DIOS, sino también de otro aspecto que desafortunadamente sucede alrededor de un creyente en nuestra relación diaria con el Señor, y es precisamente la confianza que ponemos en personas u objetos, esto es, ponemos nuestros cinco sentidos en personas u objetos y que a la postre resultan siendo ídolos para nosotros.

De acuerdo a la Palabra de hoy, el vocablo ÍDOLO conlleva la confianza que las naciones (el mundo) ponían en objetos creados por el propio hombre y que relegaban a un segundo plano a nuestro maravilloso y único Dios.

La palabra ÍDOLO también tiene OTRO SIGNIFICADO QUE EN LA MAYORÍA DE LAS OCASIONES PASAMOS POR DESAPERCIBIDO, ya que se esconde entre NUESTROS SENTIMIENTOS y entre NUESTRAS FORMAS DE PENSAR adquiridas a lo largo de nuestra vida.

La connotación de ídolo a la que me refiero NO TIENE NADA QUE VER CON IMÁGENES, sino con el CORAZÓN DE CADA UNO DE NOSOTROS, ya que es precisamente nuestro corazón quien crea y otorga poder a toda clase de ídolos, ya sea personas u objetos.

Ezequiel 14:2-5 es muy claro al decir:

“…recibí este mensaje del SEÑOR: «Hijo de hombre, estos líderes han levantado ídolos en su corazón. Se han entregado a cosas que los harán caer en pecado. ¿Por qué habría de escuchar sus peticiones? Diles: “Esto dice el SEÑOR Soberano: ‘Los israelitas han levantado ídolos en su corazón y han caído en pecado y después corren a consultar a un profeta. Así que yo, el SEÑOR, les daré la clase de respuesta que merece su gran idolatría a fin de conquistar la mente y el corazón de mi pueblo, que me ha abandonado para rendir culto a sus ídolos detestables”.

NO PODEMOS DESVIAR O DISTRAER NUESTRO CORAZÓN, ya sea POSITIVA O NEGATIVAMENTE, hacia los hombres, objetos, deseos o caprichos, porque todo ello es considerado IDOLATRÍA. ¡Como lo leen!

Lo más grave de esto es que NO NOS DAMOS CUENTA QUE ESTAMOS EN TAL IDOLATRÍA.

Continuará…

Dios les bendiga grandemente.

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