Honrar es vida.

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Proverbios 19:23 (NTV)

“El temor del SEÑOR conduce a la vida; da seguridad y protección contra cualquier daño.”

Lo único que nos detiene para no hacer cosas indebidas o evitar situaciones difíciles se llama “temor de Dios”. Necesitamos recuperar ese temor de Dios, el ser humano regularmente hace cosas que en lugar de sacarlo de la dificultad le traen más problemas para su vida.

A veces recibimos la bendición de Dios y empezamos a hacer lo incorrecto y en muchas ocasiones con esas bendiciones se nos olvida nuestra identidad como hijo de Dios. Ejemplos hay muchos.   Hay quienes están orando por un hijo, Dios les concede el milagro y ya que está el bebé en casa, dejan de ir a la iglesia dejando a un lado las cosas de Dios.

Cuando el ser humano pierde el temor de Dios, pierde el equilibrio de su vida. El temor de Dios no es angustia por creer que Dios nos va a golpear o a castigar, el temor de Dios es respeto a Su Suprema autoridad, al Creador y Dueño de todo, al que nos ha amado con amor eterno. Muchas personas viven alejadas de Dios y esto equivale a no reconocerlo, a no respetarlo y a no honrarlo.

Sólo por que vayamos a la Iglesia  nuestra vida no va a cambiar, necesitamos tener temor de Dios. El temor a Dios es el que nos lleva a amar a Jesús y colocarlo por encima de cualquier afecto. Pero en si mismo, es muy fuerte el amor de Dios hacía nosotros, ÉL mismo dice en su Palabra: “que aunque padre y madre te abandonen, ÉL te recogerá”.

Por todo esto, el único amor que es eterno, incondicional y que nos puede restaurar, es el de Dios, quien nos da una vida diferente y significativa; pero no es suficiente con admirar la Palabra o creer en Dios, necesitamos respetar a Dios, sólo así tendremos una buena familia, una buena empresa, un gran ministerio, una gran vida profesional, etc.

No podemos ser cristianos emocionales que nos lamentamos por los problemas, sino los que, a pesar de las consecuencia de nuestros propios errores, nos concentramos en hacer lo correcto.

El temor de Dios nos lleva a una vida abundante y si lo más importante para nosotros es recuperar el temor de Dios, entonces viviremos tranquilos y no nos visitará ningún mal. Es muy importante aprender a reflexionar y meditar, no se puede vivir la vida alocadamente, sin reconocer la importancia de amar y temer a Dios. Por todo esto, es bueno que tengamos en cuenta qué debemos hacer para tener una vida que le agrade a Dios.

Dios les bendiga grandemente.

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