En las manos del alfarero

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1 Pedro 5:10-11 (NVI)

“Y, después de que ustedes hayan sufrido un poco de tiempo, Dios mismo, el Dios de toda gracia que los llamó a su gloria eterna en Cristo, los restaurará y los hará fuertes, firmes y estables. A él sea el poder por los siglos de los siglos. Amén.”

¡Me encanta la Palabra de Dios! Todo tiene su por qué.  Al leer este versículo varias veces, me preguntaba, bueno y si … primero nos hace fuertes y después firmes y luego estables, según yo, acomodando las cosas a mi conveniencia humana, pero ¡no! La Palabra de Dios es así: ¡Directa!

¿Por qué después de sufrir nos va a restaurar?  En el diccionario “restaurar” significa volver una cosa a su estado anterior.  Entonces yo pensaba, bueno, si rompo una taza y la quiero volver a pegar, ya nunca va a volver a ser igual, pero Dios si tiene el poder para volver a hacer nuevo lo que en nosotros ha sido dañado.

Dios tiene el poder para dejar nuestro cuerpo enfermo en perfectas condiciones, sufrimos por un tiempo el dolor, ese sufrimiento nos hace fuertes y al terminar la lucha nos damos cuenta que seguimos de pie.  ¡Todo por la hermosa gracia de Dios!

Dios tiene el poder para restaurar nuestra economía, aprendemos a vivir en lo poco, para que cuando nos lleve a tener lo necesario y más, estemos fuertes, como decía Pablo:

“Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:12-13 (NVI)

“Pero la vasija que estaba modelando se le deshizo en las manos; así que volvió a hacer otra vasija, hasta que le pareció que le había quedado bien. En ese momento la palabra del Señor vino a mí, y me dijo: «Pueblo de Israel, ¿acaso no puedo hacer con ustedes lo mismo que hace este alfarero con el barro? —afirma el Señor —. Ustedes, pueblo de Israel, son en mis manos como el barro en las manos del alfarero.” Jeremías 18:4-6 (NVI)

Lo impactante de este versículo es que nos dice que la vasija se deshizo en las propias manos del alfarero. No se cayó, o la tiró.  Nosotros estamos en el hueco de la mano de nuestro Dios, entonces, por qué estando ahí nos quebramos. Dios NO manda la enfermedad, Dios NO manda la pobreza, Dios NO manda las luchas, Dios NO manda las guerras, NO.  ¡Es nuestra necedad, nuestra rebeldía y autosuficiencia lo que nos lleva hasta el punto de atentar en contra de nosotros mismos¡

Entonces Dios tiene que moldearnos de nuevo y el proceso duele y en ocasiones duele mucho. Es un proceso de renovación de nuestra mente y nuestra alma. Imaginen a este alfarero volviendo a amasar aquel barro ya duro hasta que quede en su mejor estado.

¡Que hermoso es el Señor JESUCRISTO que nos amolda con sus manos de AMOR, y aprendemos a vivir en cada circunstancia, conociendo de su poder y de su misericordia que es nueva cada día!

“porque el Señor tu Dios está en medio de ti como guerrero victorioso. Se deleitará en ti con gozo, te RENOVARÁ con su amor, se alegrará por ti con cantos”

Sofonías 3:17 (NVI)

Si tú en estos momentos estas pasando por un tiempo de quebranto ¡ORA, CREE y ESPERA en el Señor, que el proceso para renovarte pasará, y seguro es que seguirías permaneciendo en las manos del ALFARERO!

 

Dios les guarde siempre.

 

Erika

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