¡El hacedor de sueños!

>
Salmo 37:4-5

“Deléitate en el SEÑOR, y él te concederá los deseos de tu corazón.
Entrega al SEÑOR todo lo que haces; confía en él, y él te ayudará.”

Como cristianos (seguidores de Cristo) debemos buscar en todo tiempo la presencia del Señor, debemos vivir nuestra vida fluyendo en la presencia de Dios. Si no es así, batallaremos en todo lo que hagamos, porque lo estaremos haciendo bajo nuestras fuerzas y no las de Dios. Las fuerzas de nosotros se agotan muy fácil, también las ideas y hasta las ganas. Si queremos lograr cosas grandes en la vida, debemos acudir con el más grande de todo: Dios. Solo Dios hace grandes cosas y todas ellas permanecen para siempre.

Cuando vivimos en la presencia de Dios, ÉL es nuestra Justicia. Cuando vivimos en la presencia de Dios todo lo injusto que nos han hecho Dios lo enfrentará, porque será ÉL quien nos defienda y quien nos haga justicia.

“Pues el SEÑOR es justo y ama la justicia; los íntegros verán su rostro.” (Salmos 11:7 NTV)

Cuando vivimos en la presencia de Dios, ÉL nos da fortaleza. Cuando decidimos vivir en la presencia de Dios, ÉL nos da nuevas fuerzas y no vamos a desfallecer porque Dios nos fortalece.  Si sientes que se te van a acabar las fuerzas y ya no puedes, pero si tu entregas tu a Dios tu debilidad y le pides que te fortalezca y sigues siendo fiel, por supuesto que ÉL dará fortaleza.

“El SEÑOR le da fuerza a su pueblo; el SEÑOR lo bendice con paz.” (Salmos 29:11 NTV)

Cuando vivimos en la presencia de Dios, ÉL nos hace vivir en abundante paz. Si queremos disfrutar de una verdadera paz, debemos obedecer a Dios. Si queremos tener nuestra conciencia tranquila con Dios, necesitamos portarnos bien con Dios. Aunque tengamos dificultades, si estamos en paz con Dios con toda seguridad vamos a superar esos problemas. Si no hay paz interior, cualquier problemita se convertirá en tragedia.

Cuando vivimos en la presencia de Dios, ÉL es sale en nuestra defensa. Cuando nuestra relación con Dios no anda bien, cualquier problema es una tragedia. Si no estamos bien con Dios, cualquier cosa hará que nos sintamos inferiores y nuestra autoestima bajará. Cuando estamos bien con Dios, si alguien intenta hacernos algo malo, Dios se lo devolverá.

“y si eres puro y recto, él saldrá en tu defensa y te devolverá el lugar que te corresponde.” (Job 8:6 NVI)

Cuando vivimos en la presencia de Dios, ÉL es nuestro sustento. Nuestro sustento no es ni nuestro trabajo, ni nuestros padres cuando éramos jóvenes.  Nuestro proveedor es Dios nuestro Señor. Si somos obedientes a Dios, ÉL tocará el corazón de la gente que nos rodea para bendecirnos. Dejemos de estarle pidiendo a la gente, mejor pidámosle a Dios. Si nos portamos bien con Dios, nunca nos faltará nada, y no habrá necesidad de vender nuestros principios, ni nuestros valores, ni nuestro cuerpo.

“Y este mismo Dios quien me cuida suplirá todo lo que necesiten, de las gloriosas riquezas que nos ha dado por medio de Cristo Jesús. (Filipenses 4:19 NTV)

Cuando vivimos en la presencia de Dios, ÉL ordena nuestros caminos. A veces no sabemos cómo enfrentar los problemas, pero cuando somos obedientes a Dios, cuando pasamos tiempo en la presencia de Dios, ÉL nos va a ayudar a enfrentar los problemas. Aunque hayan situaciones difíciles, si nos portamos bien con Dios, ÉL nos  dará la respuesta.

“El SEÑOR dice:  «Yo te instruiré, yo te mostraré el camino que debes seguir; yo te daré consejos y velaré por ti.” (Salmos 32:8 NVI)

No hay nada más grande que vivir en la presencia de Dios, porque solo así seremos transformados, porque solo así ÉL obrará en nosotros, porque solo así seremos testimonio de verdaderos cristianos, no por religión, sino por convicción.

Dios les bendiga grandemente.

Recibe gratis en tu e-mail las reflexiones de El Principio.